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Información útil sobre la hipersensibilidad alimetica alérgica y no-alérgica (matvareoverfølsomhet)

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Información útil sobre la hipersensibilidad alimenticia alérgica y no-alérgica (matvareoverfølsomhet)

¿Qué es la hipersensibilidad alimenticia?

La hipersensibilidad alimenticia es la reacción que presenta el organismo frente a ciertos alimentos. O sea, en caso de una alergia alimenticia, se activa la defensa inmunológica del cuerpo frente a estas proteínas que contienen los alimentos y que el organismo identifica como invasores, es decir, “peligrosos”. Bastan pequeñas cantidades de alimento no tolerado para que brote una reacción alérgica. Estas reacciones ocurren rápidamente después de ingerir ciertos alimentos y en algunos casos  pueden ser graves.

El sistema inmunológico no siempre está relacionado a otros tipos de hipersensibilidad alimenticia, sin embargo, los síntomas que aparecen pueden asimilarse a reacciones alérgicas. Estas reacciones alérgicas vienen un poco más lento, son de menor gravedad y dependen de la cantidad de comida ingerida. La denominación intolerancia, se utiliza muy a menudo para caracterizar condiciones  donde se manifiesta una reacción alimenticia sin que se detecte en pruebas de laboratorio. (Hay varias formas de hipersensibilidad alimenticia o de intolerancia alimenticia, como también se llama).

Frecuencia:

En el 5 a 8% de los niños entre 1 y 3 años se observan reacciones de alergia a ciertos alimentos. En el resto de la población el porcentaje de personas con alergia/intolerancia alimenticia se sitúa en un 5 % si se incluyen las alergias múltiples relacionadas al polen. Muchas otras personas también son afectadas a diario, ya que puede tener consecuencias prácticas para familiares y amigos.

Tipos habituales de hipersensibilidad alimenticia:

En el caso de niños pequeños lo más habitual son las alergias a la leche, el huevo, el pescado, las nueces, los mariscos y las legumbres como judías verdes, cacahuetes, habas, soja, lupino y lentejas.  Especialmente, los  niños con eczema atópico pueden tener reacciones de hipersensibilidad no-alérgicas hacia frutas cítricas, fresas y tomates. Estas reacciones dependen de la cantidad consumida y conllevan normalmente comezón y erupción del eczema.

En adolescentes y adultos las alergias más habituales son a las nueces (cacahuetes, avellanas y almendras), zanahorias crudas, manzanas, peras y otras frutas, además de los mariscos. A esto se le suman las reacciones cruzadas relacionadas con la alergia al polen y que se presentan con el consumo de algunas frutas y verduras crudas.

La harina de trigo puede causar graves reacciones en niños, pero rara vez se presenta en esa forma en adultos. No obstante, niños y adultos con intestino irritable pueden experimentar un agravamiento de los dolores estomacales y los malestares asociados con gases en el estómago al consumir trigo, centeno y cebada en cantidades elevadas.

También es posible experimentar reacciones al consumir trigo u otros alimentos solo cuando dicho consumo viene seguido de actividad física. Este es un tipo de reacción alérgica que resulta difícil de detectar.

La enfermedad celiaca es un padecimiento intestinal en el que la proteína gluten presente en el trigo, el centeno y la cebada causa inflamación en las paredes del intestino.

La intolerancia a la lactosa conlleva a que la mucosa intestinal tenga una capacidad disminuida para digerir la lactosa. Normalmente, los síntomas de intolerancia a la lactosa no se presentan hasta alcanzada la edad de 4-10 años. La intolerancia a la lactosa no es peligrosa en sí, pero ocasiona dolores estomacales, distensión abdominal y diarrea cuando se ingiere lactosa en cantidades elevadas.

Síntomas:

Las reacciones son diferentes según el individuo. En algunos casos, se presenta en forma leve, que desaparecen rápidamente; en otras, graves y algunas mortales. Cuando existe picazón en la boca, en la garganta y es acompañada por una hinchazón de las mucosas, se puede decir que se está frente al llamado síndrome alérgico bucal que es típico en caso de reacciones alimenticias múltiples, así como lo padecen a menudo los alérgicos al polen. Los síntomas típicos del canal digestivo y del estómago son distensión abdominal, dolores, diarrea y vómitos. Los síntomas cutáneos como la urticaria, el empeoramiento de eczema y picazón son habituales en niños pequeños. El choque alérgico (anafilaxia) es escaso, pero muy grave y requiere de un tratamiento rápido. Este se reconoce por la inflamación de la garganta, problemas respiratorios, vómitos repetidos, la caída en la presión arterial y la perdida de conciencia.

¿Cómo diagnosticar?

La prueba de Pirquet y el análisis de sangre son los métodos más comunes para detectar la alergia, sin embargo no son suficientes como para diagnosticarla en forma definitiva, por lo que en algunos casos se debe combinar con pruebas dietéticas. Se debe tener presente, no quitar alimentos importantes en la dieta de un individuo sin un diagnóstico comprobado. Esto se refiere especialmente a los casos de sospecha de celiaca, cuando el diagnóstico aún no es preciso y se inicia una dieta libre en gluten. Durante una fase de prueba los alimentos sospechosos pueden ser eliminados por un tiempo de la dieta, para que después vuelvan a ser reintroducidos uno a uno.

Hoy en día existen buenas pruebas para el diagnóstico de la Celiaca y de la Intolerancia a la lactosa. Mientras que en la medicina tradicional no hay pruebas comunes como para demostrar la hipersensibilidad alimenticia, las terapias alternativas proponen otro tipo de pruebas, sin embargo no está comprobado que cumplan con su objetivo.

La sección del Hospital Nacional, Clínica Infantil de Voksentoppen (Rikshospitalet HF, Barneklinikken Voksentoppen) es un hospital especializado en niños con alergias. En cambio para los adultos no hay instituciones especializadas y para controlarse deben contactar a un médico fijo, el que los derivará con un especialista: gastroenterólogo, broncopulmonar o a un otorrinolaringólogo, según sea el caso.

Existen también centros especializados en el ámbito del asma, alergia e hipersensibilidad (RAAO, por sus siglas en inglés).

Tratamiento:

El evitar los alimentos que no se toleran sería el único tratamiento en caso de una alergia alimenticia. Por lo general, lo más seguro es preparar uno mismo lo que va a comer. Cuando se utilizan alimentos envasados siempre se deben leer la lista de ingredientes. Al comer en un restaurante o en cualquiera cafetería es importante consultar el personal sobre la composición de las comidas y de informar sobre la alergia o  sensibilidad a ciertos alimentos.

Es imprescindible llevar un régimen alimenticio adecuado, en especial durante la niñez. Se debe buscar sustitutos para los nutrientes de los que se prescinde al eliminar productos alimenticios que los contienen. En el caso de la alergia a los lácteos, es importante garantizar un consumo adecuado de calcio, yodo y vitamina B. En el caso de los niños pequeños, es importante preocuparse por que haya además un adecuado consumo de proteínas.

A los niños pequeños (menores de 3 años) con alergia a la leche de vaca, se les debe garantizar un sucedáneo que cubra plenamente el valor nutricional perdido con la eliminación de ese alimento de la dieta. Dicho sucedáneo se puede optener en la farmacia, receta mediante. Si se lleva un régimen alimenticio en el que se prescinde del consumo de trigo, es importante garantizar un consumo adecuado de proteínas, fibra y minerales. El consumo de vitamina C puede resultar insuficiente si se evitan muchas frutas y verduras. Su médico puede referirlo a un especialista en nutrición para que le oriente al respecto.

Medicinas:

Las personas expuestas a reacciones alérgicas graves de carácter mortal, se les debe suministrar una  inyección de adrenalina (Epipen y Epipen jr.). La inyección se coloca como “antídoto” en caso de haber ingerido accidentalmente algo que no se tolera. Los medicamentos antialérgicos que se administran contra otras condiciones alérgicas, por ejemplo alergia al polen, también pueden aliviar las molestias que aparecen al ingerir alimentos que no se toleran. Pero no es habitual tomar medicación en forma continua en caso de alergia alimenticia.

 

El registro de alergias alimenticias

En caso de reacciones graves al consumir algún alimento, se debe notificar al Registro de alergias alimenticias del Instituto Nacional de Salud Pública (Folkehelseinstituttet). El criterio con el que funciona esta entidad, es que el paciente se haya puesto en contacto con un médico antes de que transcurran 24 horas después de haber ingerido el alimento.

Este registro fue creado con el objeto de recolectar información sobre reacciones alimenticias: su gravedad, cuáles sustancias producen reacciones alérgicas y qué tipo de personas las pueden padecer. Las personas con alergias alimenticias deben cocinar sus propios alimentos.